El verano de 2017 llega a su fin. He tenido mucha carga de
trabajo cuidando a ancianos y de redactor en un medio digital por una
remuneración precaria. A finales de agosto, se me acabó el contrato de los dos
trabajos y toca innovar en cosas nuevas. Alcocéber fue muy destino de
vacaciones junto a mis primos.
Pero, vamos a desgranarlo poco a poco. Junio empezó de forma
muy intensa con los exámenes que realicé de la universidad y las fiestas de
Lucena de Jalón, mi pueblo. Después de unos días frenéticos, tocaba encontrar
trabajo para ganar dinero este verano. Mi madre trabajó unos días cuidando a
una pareja de ancianos, pero tuvo que dejarme a cargo de ellos.
Una llamada del
panadero del pueblo fue la clave para que le ofrecieran un puesto de
dependiente. Yo tuve que estar unos días con ellos en principio.Pero, la cosa se la alargó porque
la mujer se rompió la cadera. Yo tuve que estar semana y media durmiendo en
casa de ellos hasta que se recuperó. El hombre es ciego y necesita más cuidado.
Julio transcurrió con normalidad, tuve tiempo para trabajar con ellos y
realizar tareas domésticas, así como de pasar tiempo con mis amigos en la
piscina. Una llamada a finales de julio alborotó todos mis planes. Un
periodista me ofreció trabajar en un portal de noticias deportivo durante tres
horas al día y un fin de semana de guardia al mes. Yo acepté y el agobio por
las mañanas era máximo. Yo curraba de 9 a 12 de redactor y de 12 a 2 con los
ancianos. Fue un poco de sacrificio, pero al final todas mañanas ejercía mis
funciones lo mejor posible.
La novia de mi primo me ofreció ir a Alcocéber unos días.
Pude ir solicitando dos días de fiesta en el trabajo, lunes y martes. Fueron
unos días fantásticos junto a la familia. Jamás pensé que unos días de
desconexión sentarán tan bien. No había estado nunca allí y el balance fue muy
positivo. Las olas del mar de Alcóceber cautivaron mi corazón y llegaron hasta
lo más profundo de mi ser.
La segunda quincena del mes de agosto pasó muy rápido. Apenas, puedes disfrutar cuando el tiempo se esfuma tan veloz. A finales de
agosto, tocó vendimiar durante cuatro días muy intensos. El resultado fue muy
positivo pese a la reventada laboral de esos días. Pero, ahora comienza el nuevo curso. Este año termino la
carrera de periodismo y redes sociales y me gustaría presentarme de nuevo al B2
de inglés.
Me parece tan triste el invierno. Mucho tiempo en soledad y las
tardes tan cortas.
Es duro cuando ves que las cosas no te salen bien. No
encuentras otro trabajo con el que costearte la universidad o tus propios
gastos. Cuando quedas con los amigos solo los fines de semana o incluso ni eso.
Tampoco encuentras novia con el que llenar el vacío de mi corazón.
Aún así, toca seguir. Siempre hacia
delante con una sonrisa. Hay que confiar en las cosas nuevas que depara el
futuro. Quién sabe si un buen trabajo, una buena novia o algún otro
acontecimiento nuevo.
El desazón invade mi cuerpo.
Demasiado tiempo perdido, cosas nuevas que no resultan etc… No queda otro
remedio que atravesar estos malos momentos y probar otros asuntos hasta
realmente ser feliz.

